Soeurs Pauvres de Saint Joseph

 (Apto para Chrome)

madagascarCiudad de Ambodivona, Distrito de Ambohitrimanjaka.

En 1996 comienzan a prepararse las primeras hermanas para iniciar la misión, que viajan primeramente a Francia (para aprender el idioma) y luego realizan un curso de 6 meses en Madagascar con el fin de aprender el malgache y compenetrarse con esa cultura.

“El 25 de junio, van a vivir en nuestra pequeña casita.    Después de fregarla y fregarla… continuaron pintando, sacando clavos, poniendo otros, cambiando, o mejor dicho poniendo vidrios que faltaban; intentando dejarla habitable y con lo necesario. Fueran días de mucho movimiento, como en todas nuestras casas. Con pequeñas luchas por los resultados de algunas reparaciones. Pero ya pasó.”

“Ana y Aurora trabajaron muchísimo para acondicionarla, aún sin tener un clavo o un martillo para golpear, pero es maravilloso ver como en la pobreza, el AMOR A DIOS, lo hace todo; agudizaron el ingenio y con nada hacían todo.”

La casa es pequeña, Malgache, acogedora, limpia como la casa de Nazareth.

Cuando llegamos al aeropuerto de Madagascar, Ana y Aurora, se hicieron ver en la multitud, no sólo por el hábito, sino por las muestras de alegría al reencontrarnos. Qué lindas estaban!

El 17 de julio llegan a Ambohitrimanjaka, Madre Salome acompañada por la Hna Norma Munzi.

El 18 de julio de 1997, con la celebración de la Misa en casa, se inició la primera comunidad en Ambodivona, distrito de Ambohitrimanjaka distante a 15 Km. de la capital Antananarivo. Se realizó el nombramiento de la Superiora, como dice M. Camila ya eran comunidad, estableciéndose esa fecha el día de la fundación.

La Comunidad de Madagascar quedó formada por Madre Salomé Rader, (de Chajarí, Entre Ríos), Hna. Ana Cottet (de Concordia, Entre Ríos) y Hna. Aurora Guardia (de la Rioja).

De la Parroquia de Ambodivona dependen 10 pueblitos atendidos también por las hermanas: Anusimanjaka, Beloha Fiakarana, Ambohinaorina, Anakakondro, Andratrehana, Ambohimiandra, Ankerana, Ampangabe, y Namorana.

El día del nombramiento de la Superiora, todos quisieron presentarse y saludarla, es así que luego de la Misa, recibimos la visita de una señora del pueblo que le traía un pato vivo a la Madre Salomé como bienvenida.

SOMOS LAS SIERVAS DE LOS POBRES

“Insto a mis Hijas que no dejen jamás de usar mucha paciencia, dulzura y caridad con todos, en particular con los pobres, enfermos, menesterosos, ancianos y niños abandonados, que son los miembros predilectos del Cuerpo Místico de Jesucristo”

Testamento espiritual de Madre Camila.

El lugar donde se encuentran las Josefinas está formado por colinas con escasa vegetación terreno rocoso y en parte arcilloso.

La gente se dedica a cultivar el arroz de manera muy primitiva y a la fabricación de ladrillos que transportan sobre sus cabezas hasta los lugares donde los “venden” a cambio de muy poco.

Las familias son muy numerosas, un 75% viven en situación miserable, sobreviviendo cada día. Su alimentación casi única es el arroz.

La educación primaria no es obligatoria. El nivel educativo es bajísimo, sólo un 30% de los niños tiene la posibilidad de asistir a la escuela y el abandono se debe a que tienen que trabajar desde muy pequeños.

Recorrimos algunos pueblos pertenecientes a nuestra Parroquia. Son en total 50 y 10 Capillas Visitamos cuatro de ellas acompañados por el sacerdote. En cada Capilla hay un catequista y un maestro que mantiene la actividad religiosa, todo con exquisita sencillez.

Cuando entrábamos al pueblo, los niños con sus simpáticos y brillantes ojitos, saludaban a “nuestras hermanas “así nos llaman, y sorteábamos pozos, niños, gallinas, personas mayores, carros tirados por bueyes, a los que había que dar o nos daban paso como en las mejores “avenidas”.

La gente de la campaña, muy sencilla y acogedora. Disfrutamos del paisaje y observamos la realidad socioeconómica de los lugares. Se descubren muchas necesidades en todos los aspectos. Se vislumbra un vasto campo de acción y promoción humana.

PASTORAL JUVENIL

La misión de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, en Madagascar consiste en:

  • A nivel distrito: reuniones de formación de jóvenes y desarrollo de jornadas juveniles en las que participan y colaboran sacerdotes y diáconos malgaches.
  • Jornadas de reflexión y recreación para niños de campaña animadas por el Grupo de jóvenes.
  • Con frecuencia semanal, se organizan los “círculos bíblicos” con adolescentes del distrito.

Catequesis y formación espiritual:

  • Catequesis de iniciación cristiana
  • Apostolado con niños de las escuelas de campaña. Se llevan a cabo Los Encuentros con Cristo en las escuelitas de campaña más lejanas. Con los más pequeños se ha reforzado la catequesis.
  • Escuela misionera para adolescentes y jóvenes. Son dos grupos que participan en todos los servicios que se realizan con niños, ancianos, enfermos, etc.
  • Convivencias vocacionales.

PROMOCIÓN HUMANA Y SERVICIOS DE CARIDAD

La recuperación nutricional infantil es cada día más urgente. Se aumentó el número de niños que reciben diariamente un desayuno sustancioso.

Semanalmente se distribuye alimentos a quienes carecen de lo necesario para a sobrevivir, especialmente a los ancianos y a e las familias con muchos niños pequeños. En e número de personas que se acerca a pedir es cada vez mayor.

COMEDOR

  • Recuperación nutricional de bebes desnutridos
  • Comedor escolar para 180 niños
  • Ración semanal de arroz a 185 ancianos y discapacitados que carecen de todo lo necesario para una vida digna
  • Madres concurren al Centro de Apostolado a cocinar

DISPENSARIO

Se trabaja el proyecto “Para mejorar la salud del pueblo” utilizándose el método ver -reflexionar – actuar. Las dos primeras etapas están iluminadas por la Palabra de Dios. Los pequeños proyectos que surgen de la tercera etapa, son impulsados por los diferentes agentes de salud, elegidos democráticamente en cada zona. En general estos proyectos se orientan a mejorar la higiene a través de actividades comunitarias, reuniones con los delegados de los pueblitos para concientizar, y en el seno de cada familia.

Familias malgaches esperan ser atendidas en el Dispensario.

Las reuniones en algunas oportunidades son animadas por un sacerdote y una médica malgache que ofreció gratuitamente sus servicios a sus coetáneos.

También participaron en las últimas reuniones jóvenes mamás, ya que los temas eran apropiados:

  • Alimentación de los bebes, cuidado maternal, vacunación, etc.
  • Servicio de primeros auxilios a todas las personas de los alrededores, que en su mayoría padecen infecciones en la piel, por falta de higiene y hacinamiento en el que viven.
  • Tratamientos e internaciones de los casos más graves
  • Atención de una sala dental.

APOSTOLADO CON LOS ENFERMOS.

Los que visitan la sala de primeros auxilios son sobre todo ancianos y bebés con sus mamás. Presentan especialmente enfermedades de desnutrición, de la piel, infecciones, fiebres, y sus consecuencias que derivan de la dificultad para adquirir los mínimos hábitos de higiene.

Familias atendidas por Madre Raquel y Hna Jenny

Se trata de paliar esas enfermedades con “los primeros cuidados” y algunos medicamentos disponibles .

OTROS SERVICIOS. 

  • Pago de aranceles escolares para 350 niños y adolescentes
  • Ayuda económica para estudios universitarios a 25 jóvenes
  • Curso de costura para adolescentes del campo o lugares alejados.
  • Acogida de todas las personas que pasan por distintas necesidades.

 La Madre Salomé atiende el Taller de Costura.

Con el fin de realizar un trabajo de promoción humana, se organizó el taller de costura para las madres de los niños. Ellas manifiestan entusiasmo por aprender y esfuerzos de superación.

El objetivo es confeccionar alguna ropita para sus hijos, enseñándoles también el aseo personal y el de sus niños.

“Somos iglesias pobres, pero debemos dar desde nuestra pobreza y desde la alegría de nuestra fe, y esto sin descargar en unos pocos enviados el compromiso que es de toda la comunidad cristiana” (Documento de Aparecida, 379)

Aspirantado

“Es preciso convencerse que Nuestro Smo. Padre no manda gente rica de oro, lo que le gusta son los corazones generosos y amantes de Dios, así es que hay que tener paciencia y pedir a la amorosa Madre estas dispensas”. M. Camila.

“Una cosa te quiero encargar y es que cuando se te presente alguna buena vocación, no vayas a caer en la tentación de no recibirla por ser pobre: no hija mía, con tal que traigan el oro finísimo de una verdadera vocación, aunque vengan con lo puesto. Dios que es la verdadera riqueza, sabe porqué las elige, quizás de entre las selvas o dentro de las concavidades de las piedras, no se reserva Dios Nuestro Señor almas grandes y corazones sencillos que, puros como blancas palomas, pueden revolotear junto al Sagrado Tabernáculo y entrarse por los agujeros de la mística piedra, Cristo Jesús Nuestro Bien.” M. Camila.

Deseamos que sea así, como escribe la Madre Camila a S. Alfonsina con este grupo de nueve chicas que, el 15 de Agosto, iniciaron el período de orientación vocacional o aspirantado. Ellas son: Josephine, Domoina, Nantenaina, Rollande, Blandine, Christine, Herizo, Sophie, Meltina.

Seis las conocemos desde cuando eran muy pequeñas y tres, hace poco tiempo.

Están muy contentas por ahora. Pedimos oraciones para que sigan el proceso vocacional que Dios, en sus designios de Amor tiene para ellas.

Testimonio de una aspirante malgache

  • Nanomboka tamin’ny 15 aogositra teo no nanomboka niditra tato amin’ny Aspirante izahay. Ka toy izao manaraka izao no ambangovangon’ny zavatra tsapanay nandritra izany:
  • Ny hafaliana
  • Afaka miaina betsaka ao anatin’ny fitiavana sy ny fibanjinana an’i Jesoa amin’ny fiarahana miaina sahady amin’ireo madinika sy amin’ny asa rehetra izay atao mandritra ny tontolo andro izahay.
  • Afaka miaina sahady ao anatin’ny antson’Andriamanitra ihany koa izahay sy mamaly izany ankalalahana amin’ny alalan’ny vavaka.
  • Araka izany dia tsapanay tokoa fa miaina ao anatin’ny fiombonana tanteraka izahay; miaraka amin’i Masina Maria ilay Renin’ny fiantsoan’Andriamanitra.

El Aspirantado comenzó el 15 de agosto. En este tiempo, en general, sentimos que podemos vivir juntas la alegría, en el amor hacia los más pequeños, en la contemplación de Jesús y en todas las actividades que hacemos en cada jornada.

Podemos ya, vivir el llamado de Dios y responderle con libertad a través del camino de la oración. Por eso, sentimos que vivimos verdadera y enteramente en la Comunidad y en comunión con María, la Madre de las Vocaciones.

 


Testimonios

“ARGENTINA ENTRE MALGACHES”

IGLESIA Y SOCIEDAD – Pág. 23 CRISTO HOY – Semana del 27 de agosto al 2 de septiembre de 1998

 

La ciudad capital de Tucumán, durante el “Encuentro Nacional de grupos misioneros “recibió, sin dudas, a paradigmáticas personalidades protagonistas de la evangelización en este fin de siglo. La Hermana Aurora, quien recoge de sus experiencias en Madagascar el aprender a vivir sin nada pero con gozo.

Las mencionadas jornadas contaron con la presencia de la Hermana Aurora Guardia de la Congregación de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, (fundadas en la Argentina por la Madre Camila Rolón, declarada Venerable por el Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, el 2 de abril de1993) quien dio testimonio de su experiencia en la isla africana de Madagascar.

Cristo Hoy tuvo la oportunidad de dialogar con ella e estos términos:

Hermana ¿cuál es el carisma, la misión que tiene su Congregación dentro de la Iglesia?

– El carisma que inspiro a la Madre Camila, como respuesta a la Iglesia es CRISTO POBRE, en sus Misterios de Encarnación, hasta la cruz y resurrección. Es encontrar con nuestra vida interior al Pobre que sufre, ya sea material o espiritualmente.

¿Cómo surgió dentro de la Congregación, la respuesta a la Misión Ad Gentes?

– Haciéndonos eco del llamado del Santo Padre; «dar desde nuestra pobreza», la Congregación asume el desafío y sacrifica tres miembros, que parten a Madagascar en 1996; allí prestamos servi­cios de promoción humana.

¿Con que medios contaban?

– Únicamente contábamos con el aporte de tanta gente que haciéndole eco de esta misión de Argentina, nos ayuda y nos alienta con su sacrificio y colaboración.

¿Cuál es su tarea en Madagascar y qué proyectos tienen?

– La tarea concreta en Madagascar, es la promoción de la persona; significa tomar al hombre en su totalidad, en su dig­nidad corporal y espiritual, desde la salud, la higiene y la nutrición. Tenemos a cargo 50 poblados donde el hambre y la desnutri­ción son el pan de cada día; la impotencia es nuestra cruz y nuestra entrega. Un proyecto que traemos ahora para Argentina, es el padrinazgo a distancia de un niño Malgache, para que pueda acceder a los estudios, pueda ser alimentado y en caso de enferme­dad, pueda también ser atendido.

¿Cuáles son las caracte­rísticas o mejor dicho los valores que aporta a nuestra sociedad el pueblo Malgache?

– Toda África, pero en especial Madagascar, aporta al mundo una gran riqueza en valores, como el sentido de la vida, el sentido de lo sagrado, el sentido de la familia y la comunidad.

Hermana, ¿cómo puede cola­borar la gente con esta misión?

– Yo creo que un modo es acercarse en Tucumán, a las Hermanas del Colegio León XIII, calle Las Heras 368.

Como misionera ¿qué, mensaje puede dejarnos?

– Bueno, ante todo, que el mundo necesita luz, esperanza; almas generosas que sean capaces de sacrificarse así como Cristo lo hizo en su misión de enviado por el Padre. Y que no nos miremos tanto a nosotros mismos, sino que miremos a tanta gente que sufre y que desde ese sufrimiento todavía son capaces de brindamos alegría….

 

Testimonio del Grupo Fidei Donum: Misión en Madagascar

 “El 18 de diciembre de 1999 salimos rumbo a Madagascar. Éramos doce personas, once laicos y un sacerdote como asesor, que conformábamos parte del Grupo Misionero Diocesano “Fidei Donum” (Don de la Fe).

Llegamos a Madagascar el 20 de diciembre. Fuimos invitados por las Hermanas de San José que están misionando allá hace unos años. Fueron ellas quienes muy eficientemente organizaron la misión, nos recibieron y nos proporcionaron una casa (a una cuadra y media de donde viven ellas).

El objetivo de la misión era encender ese fuego apostólico en los católicos del distrito, algo que se veía mucho. Los primeros días, entre las fiestas, fueron para “ambientarnos” y conocer más el idioma, el cual al principio resultó un poco “frustrante” al damos cuenta que el tiempo de preparación que tuvimos en la Argentina no alcanzaba para poder transmitir todo aquello que tan entusiastamente llevábamos para ellos. “No hay que perder la capacidad de asombro” dicen los que saben, ya que Dios sabe cómo se hacen las cosas, y fue así, como esa “frustración” se convirtió en bendición. Bendita limitación de idioma, que nos hizo sentir verdaderos siervos de Dios, que nos hizo reconocer en cada uno de los malgaches la presencia de nuestro Señor, que era el quien obraba y que no sólo estábamos ahí para dar, sino también para recibir y en abundancia. Bendita limitación de idioma que nos permitió responder con un abrazo y un beso de consuelo ya sea por tristeza o alegría de un malgache. Este gesto que resume y convierte en “esperanto” a todos los idiomas del mundo se traduce en una sola palabra: AMOR.

El primero de enero salimos a la “campaña”, como le llamaban ellos al campo. Visitamos diez pueblos (incluyendo el de las Hermanas), del distrito de Ambohitrimanjaka. Las actividades fueron las “mismas” en cada pueblo, aunque podían variar los horarios. Por lo general, nos levantábamos a las 6:30, tomábamos el desayuno y rezábamos la “Liturgia de las Horas”; alrededor de las 7:40 nos juntábamos con la gente del pueblo y armábamos los grupos para ir a visitar las casas, tarea que se haría durante toda la mañana; a las 8:00 se salía a recorrer el pueblo, rezando el rosario mientras íbamos de casa en casa. En cada casa se leía la Palabra de Dios, se rezaba, se le regalaba un rosario y una estampa y se los invitaba a participar de las actividades que se realizarían a la tarde. Simultáneamente, en las escuelas en las cuales dormíamos, se prestaban algunos servicios de primeros auxilios, dado que ellos prefieren dejarse morir antes que ir a un hospital, porque en éstos les cobran y generalmente no les dan una buena atención.

En el dispensario se atendían casos de diferentes tipos, desde una gripe, hasta una infección de herida por no haberse curado a tiempo. Si considerábamos que no podíamos ayudarlas, les recomendábamos ir al pueblo de las hermanas o ir a algún hospital (aunque sabíamos que esto último no lo harían).

Durante las tardes, a partir de las 15 se hacían juegos con los niños y con los jóvenes, se enseñaba un poco sobre la vida de Jesús, es decir, se daba una pequeña catequesis. A las 16:30 (aprox.) se hacía una procesión rezando el Santo Rosario y al regresar de las misma se celebraba la Santa Misa, cosa que ellos tienen una o dos veces al año en los pueblos más alejados. Para ellos el poder participar de la Misa durante tres días seguidos era motivo de fiesta; durante las tardes, también, el Padre Raúl confesaba. La gente aprovechó la oportunidad y fue así como el Padre confesó a mucha gente del distrito.

Algo que es para destacar es la generosidad y la apertura de corazón de los malgaches, dan todo desde su nada. Practican lo que saben; creo que a cada uno de nosotros no se nos va a borrar nunca la imagen de generosidad de aquella gente. Se mostraban totalmente agradecidos con nosotros, cuando éramos nosotros los agradecidos por todo aquello que nos enseñaron, ellos viven en la miseria y sin embargo viven felices, creo que esto es digno de destacar.

Igualmente creemos que no es bueno que ellos vivan en la miseria, pero si que sepan aceptar su dolor y vivir con alegría.

En toda la isla de Madagascar se está trabajando conjuntamente tanto la iglesia católica como las otras iglesias, por la dignidad de la persona. La dignidad que ellos no tienen, porque, nadie se las enseño.

Esto es un simple aporte que como grupo queremos compartir con ustedes, es algo que no se pue­de expresar con palabras. Por más que uno lo explique, si uno no lo vivió, difícil va a ser que se imagine algo tan grande.

La misión terminó el 14 de febrero de 2000. Fue una triste despedida, pero hoy día vemos que la semilla que Dios plantó fue fecunda, ya que nos llegaron noticias de la gente de allá contándonos que se formó un grupo de “infancia misionera” y que con la ayuda y organización de las hermanas en el mes de julio último se hizo una misión diocesana. Los mismos misionero que compartieron la misión con nosotros, fueron los que impulsaron este nuevo grupo. “¡Qué grande es la Misericordia del Señor!”.

 

Grupo Misionero Diocesano “Fidei Donum”.

 


Los Niños de Navidad – 2015

 


 


 

 

 

 

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